Vuelven las procesiones

Hace justo dos años todos estábamos en casa, desubicados y sin saber bien que pasaría con la Semana Santa de 2020, lo que se repetiría en 2021 y lo que nos tenía en vilo hasta que la Pastora salió a la calle. Durante estos años las hermandades han trabajado en ofrecer la mayor asistencia social posible. Una situación que ha vuelto a demostrar la importancia que tiene una vocalía de Caridad en una hermandad.

Pero además de esa labor principal, ¿Qué han hecho las hermandades? Si echamos un breve recuerdo a la memoria podemos contar con las manos aquellas que intentaron seguir unidas a sus hermanos, las que de una u otra forma no dejaron morir la ilusión, la fe y la cercanía con sus titulares o las que quitaron el polvo a sus carpetas de proyectos y se plantearon mejoras para cuando la hermandad volviese a rendir culto público.

¿Y aquellas que no están en los dedos de nuestras manos?

Cofradías que olvidaron el signficado de hermandad, sus estatutos y a quién se deben. Hermandades que colgaron el cartel de cerrado, cuando siempre debe haber actividad, que siguen pensando que es una herencia y que la gente volverá a ellos. Al fin y al cabo lo que muchas personas ven y escuchan, hermandades sin cortejo, costaleros y un gran descenso de hermanos con un gran trabajo por delante y un tiempo que cada vez apremia más.

Vuelve Motril en Pasion

Volver a los orígenes

La solución siempre pasa por volver a los orígenes de una fe cristiana y la ilusión de poder mostrar el porqué de esa cofradía que llenó las calles de fe.

Las hermandades tienen que estar siempre vivas, en convivencia y ofreciendo actividades para todos sus hermanos, además de hacerles oír y ser una parte más del día a día de hermandad. Las Redes Sociales, la web, buzón de sugerencias, correos electrónicos, cabildos, la casa de hermandad son algunos de la infinidad de medios que hay en la actualidad para estar en contacto con ellos.

Por eso, volvamos a los orígenes, cuando las imágenes eran del pueblo y eran el día a día de nuestras casas, recordando nuestra infancia en las iglesias y casas de hermandad. Volvamos a vivir la Semana Santa con fe y devoción e inundemos nuestros corazones del amor a nuestros titulares con un hábito, costal, traje, incienso o lo que nos demande nuestra cofradía.

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